Casemiro le cierra el camino a Messi

El jardín de Messi se convirtió en el tapete de Vinicius, que encontró por el camino en Casemiro un escudero de lujo que se marcó un partido de escándalo. Sin el brillo de los que definieron finalmente el resultado, pero con la solvencia necesaria cuando el rival mandaba en el terreno de juego. El mediocentro se resarció a lo grande de su mala noche ante el City convirtiéndose en una pesadilla para el argentino, que cada vez que intentaba progresar o girar se encontraba con un muro infranqueable. Prácticamente sin ayudas y con una lectura perfecta del partido, el centrocampista achicó agua cuando peor lo estaban pasando sus compañeros y supo mantener la calma y la posición cuando el encuentro así lo requería. Messi acabó frustrado y desfondado porque Casemiro le amargo la noche. Tácticamente rozó la perfección y el físico le aguantó durante todo el partido a pesar del desgaste acumulado durante toda la semana. La buena noticia para Zidane es que el mal rato ante los ingleses fue pasajero; la mala es que toda la estructura de un club con 800 millones de presupuesto depende de que su mediocentro no se pille una gripe. En los resúmenes del partido aparecerán los múltiples desmarques y aventuras en solitario por la izquierda de Vinicius y veremos en bucle el gol premio a la fe de Mariano, pero en la intrahistoria del Clásico quedará grabado para siempre el clinic táctico y físico que Casemiro impartió en el centro del campo del Bernabéu.