Llull no ha vuelto; jamás se fue

La Copa ya no nos deparará una semifinal entre Madrid y Barça que llene de polémica los telediarios, como sucedió con las dos últimas finales del torneo disputadas entre ambos equipos. El Barça de Mirotic tiró por tierra la gran inversión realizada por su club en verano para construir un equipo presuntamente invencible. El Valencia Basket, ese sueño de Juan Roig que cada temporada adquiere más cuajo y empaque, le ganó con más autoridad de lo que refleja el ajustado marcador final. Y después saltó el Madrid a la cancha del Carpena, casi obligado a ganar al Bilbao Basket después de ver el campo libre y despejado de la amenaza azulgrana.

Pero no resultó nada sencillo. El RETAbet Bilbao es un equipo que lleva una maravillosa progresión ascendente, justo ahora que está a punto de cumplir los 20 años de vida (lo hará el 7 de marzo). Alex Mumbrú, que fue campeón del Mundo con la Selección Española y de la Liga ACB con el Real Madrid, es ahora el solvente técnico de los bilbaínos. Ha dotado al RETAbet de una personalidad ganadora, que aprendió en sus bonitos años de blanco. Los All Blacks de Bilbao fueron un hueso desde el salto inicial, con tantos recursos en el juego exterior (alto porcentaje en triples), como en el interior, con los 217 centímetros del checo Ondrej Balvin (12 puntos y 12 rebotes) haciendo frente a los 220 del gran Tavares (12 puntos, 14 rebotes).

Hubo incertidumbre hasta que restaban sólo seis minutos (75-70). Pero ahí irrumpió El Increíble Llull, el hombre en el que jamás hay que dejar de creer. Con sus mandarinas diabólicas y su liderazgo rompió el partido como sólo él sabe hacerlo. Tres triples seguidos y un poderío que sentenciaron a la tropa de Mumbrú. Llull no ha vuelto, jamás se fue.