El capitán en la rebelión de los modestos

Somos la aldea gala que resiste al asedio de los poderosos". Es la frase que esbozó el exentrenador rojillo Carlos Pouso tras la clasificación del Mirandés para su primera semifinal copera. Ocho años después la historia se repite. Una ciudad de 35.000 habitantes buscará la hazaña de meterse en la final de La Cartuja, a estilo y semejanza de la saga de Astérix y Obélix en la que sus protagonistas defendían con coraje su pequeña aldea ante el constante acoso del ejército romano. Así ha sido la andadura del conjunto rojillo en esta Copa. Por un lado, un ejercicio de fe para superar las dos primeras rondas frente a rivales de inferior categoría que a punto estuvieron de eliminar a los pupilos de Iraola. Y por otro, un ejercicio de valentía para dejar en la cuneta a clubes de la talla de Celta, Sevilla y Villarreal. El técnico guipuzcoano ha cogido el testigo del preparador de Leioa. Maneja una plantilla comprometida con la causa, que no se conforma con haber llegado hasta aquí.

El equipo no solo ha demostrado un gran nivel en el torneo del KO, también en la Liga. La rebelión de los modestos ha llegado a la Copa con el cambio de formato que hace más atractiva una competición devaluada. Y muchos de esos equipos con pocos recursos se enfundarán la camiseta del Mirandés en esta eliminatoria en la que hay mucho que ganar y poco que perder. Para su afición y toda una ciudad ya son unos héroes que ahora buscarán una histórica final.