Este Madrid es una joya

Real is the best. Si yo hubiese nacido en Yeda y hubiese ido ayer por primera vez a un partido de fútbol, me habría vuelto con seguridad un seguidor fiel y entusiasta del Real Madrid. No se puede jugar mejor ni más bonito. El escenario estuvo acorde con la exhibición supercopera, el estadio Rey Abdullah, más conocido como ‘La Joya’. Pues eso es este Madrid de Zidane, una joya con botas. El técnico francés dispuso un once con cinco artistas en la medular. Casemiro, Valverde, Kroos, Modric e Isco, con otro jugón como James esperando turno en el banquillo. Si yo fuese Pogba le diría a mi agente (Mino Raiola) que abortase la Operación Real. Ahora mismo no tendría sitio en el equipo y no es inteligente gastarse 150 millones para un suplente. Vuelvo al partido y regreso a mi origen árabe de ese niño nacido en Yeda. Mi primer "ohhhh" de admiración vino con la genial ocurrencia de Kroos. Un gol olímpico lleno de plasticidad, astucia y picardía. Ya sé que Jaume no estuvo muy avispado, pero muchos futbolistas habrían fracasado en el intento de embocarla aún sin portero. Chapeau por el alemán. A la fiesta se unió después Isco, un hombre nuevo desde que Zinedine le dijo "cuento contigo, chaval". La magia del malagueño estaba guardada junto al conejo en su chistera, pero ahora fluye para deleite de todos. Metió un gol, envió un cabezazo al poste y en el segundo tiempo se puso en plan virguero para disfrute de los 40.877 árabes presentes en las gradas. Uno de ellos le puso en una pancarta: "Isco, you are my favorite player". No precisa traducción. Y me dejo para el final a Modric, mi Luka...

Balón de Oro. Por cosas como las que hace el pequeño genio croata ganó con toda justicia el Balón de Oro de 2018. Su gol sólo está a la altura de los elegidos. Ese remate con el exterior fue una maravilla digna de estudio en los clínics. Un entrenador meticuloso le dijo hace años que no abusara del golpeo a la pelota con el exterior. Su respuesta fue antológica: "Míster, a mis 30 años siempre jugué así. ¿Cómo voy a cambiar ahora?". Menos mal que no le hizo caso. A sus 34 años, Luka lleva su mejor marca goleadora desde que fichase por el Madrid en el verano de 2012. Lleva cinco goles y sumando. Este Modric es intocable. De hecho, Zizou ha inventado un sistema de cinco en la media para salvarle a él y a Isco, con esa dupla intocable formada por Casemiro y Valverde. Nadie juega ahora mismo mejor que este Madrid de las maravillas. El Liverpool es una máquina y físicamente te lleva al límite, pero por fútbol el niño nacido en Yeda lo tiene claro: siempre del Real Madrid.

A por la Supercopa. Da gusto ver que el 95% de los árabes presentes en el Rey Abdullah llevaban camisetas y bufandas del Madrid. Con partidazos como el protagonizado ante un Valencia inexistente (¿dónde está el equipazo que casi nos gana en Mestalla?) se hacen adeptos y se ganan lealtades. Hoy, a ver en el sillón ball el Barça-Atleti con el gustazo de saber que gane quien gane nos espera una final plena de alicientes y atractivos. Jugando así, da igual el enemigo que toque para luchar por esta novedosa Supercopa. Este triunfo va por mi amigo José Manuel Moreno Collante de Vélez-Málaga (regentó la peña madridista de 1994 a 1995) y sobre todo por Juan Márquez Pinto, de la Peña de El Prat (Barcelona), un vikingo de bandera que vio en Kiev cumplido su sueño de contemplar en vivo a su Madrid ganar una Champions. Jamás te olvidaremos, amigo. El Madrid ganará este título en tu honor.