El acento italiano que se echa en falta en el Atlético
Simeone se desgasta dando las explicaciones que debe, pero el otro arquitecto del cambio del Atlético, Andrea Berta, no comparece bajo ningún concepto.

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El Atlético volvió a atrancarse en El Madrigal, pudo ganar, pero volvió a echarse en falta ese golpe de autoridad en el área que antaño inclinaba los partidos y que ahora escasea. Simeone se explayó, volvió a hacerlo por segunda vez esta semana, se desgastó dando las explicaciones ajustadas a su autoridad y a su responsabilidad. Puede o no convencer, pero se detiene a hacerlo, exponiéndose. Va en su sueldo dirán, evidentemente. La transición a debate, en versión argentina. Pero se echa en falta otro acento, el italiano, en el análisis de la situación rojiblanca, para hacer más inteligible el discurso que se filtra. El otro arquitecto del cambio, Andrea Berta, no comparece bajo ningún concepto. Ni por petición expresa, que las ha habido y muchas, ni por propia voluntad. No se arrima al toro.
Es curioso porque viene de un país donde cada semana se cunde con el ejemplo. Así, los Marotta, Paratici, Petrachi, Tare, Pradè, Marino o Boban argumentan su trabajo y ponen en valor el que hacen su técnico, sus jugadores y la propiedad. Como mínimo, en las televisiones con derechos. Qué decir de Monchi, quien se sobrexpuso, quizá más de la cuenta, en Roma pero, al menos, dejó un poso de responsabilidad. No estaría de más que Andrea Berta lo hiciera suyo también. Sería bueno que encontrara la libertad para dar explicaciones, la misma libertad de la que goza para pasearse por las entrañas de los estadios, a veces como un elefante en una cacharrería. De otra manera queda claro que le echa el muerto a otro de lo que sucede. No pasaba así cuando aparecía muy cerquita de él o de ellos, en el momento que tocaba hacerse la instantánea de turno sobre el césped para celebrar el título.





