
Nessun dorma dice la ópera. Ante el Barça, decía don Luis Suárez en Carrusel, el Dortmund amaneció despierto. Y de pronto reapareció Messi del aire y puso al Barça a trabajar, con tanto éxito que hasta hizo marcar a Griezmann. Fue el certificado de amistad de sus próximos: Luis Suárez y el capitán de la moral del equipo.
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Entonces se durmió (Nessun Dormund) el equipo alemán, que pareció hincado de pies en tierra. Mientras, se lesionó Dembélé. Lloró el francés, y las lágrimas se tornaron en ovación del graderío. Despertó el Dortmund, tarde para la gloria, y el Barça se fue con una victoria que se debe a esa asociación de goles mutuos que juntó en la alegría al tridente. El goleador del año de AS es el mejor amigo de todo el mundo.
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