ALBERTO MARTÍNEZ

Los cálculos de un curso aún por crecer

Si habitualmente el Espanyol logra sobre 50 puntos de los 124 que hay en juego (equivale al 40%), Machín está obligado a superar esos guarismos para no sufrir

Pablo Machín.
RODOLFO MOLINA
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Al margen del juego y de las sensaciones de un Espanyol que no ha demostrado evolución, David Gallego ha dejado al equipo con la clasificación para la siguiente ronda de la Europa League encaminada (con cuatro puntos, el equipo necesita al menos los mismos para seguir vivo) y con solo cinco puntos en LaLiga de 24 posibles y un calendario exigente por delante. Es ahí, en ese punto, dónde focaliza Machín su trabajo, porque la competición doméstica suele calibrar las temporadas.

Quedan 11 encuentros para finalizar la primera vuelta ante Atlético, Valencia, Athletic, Barcelona y Real Madrid como rivales más exigentes, lo que no deja margen al error en el resto de encuentros. De los 90 puntos que quedan en juego, el equipo necesita ganar al menos 40 (45%) para no sufrir y 50 (55%) para poder seguir aspirando a quedar entre los diez primeros y, por qué no, volver a pelear hasta el final por la séptima plaza. Si habitualmente el Espanyol logra sobre 50 puntos de los 124 que hay en juego (equivale al 40%), Machín está obligado a superar esos guarismos para no sufrir y que el curso sea saludable. Aunque es pronto, la misión ya es mayúscula.

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