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No es momento de las formas

El fútbol es tan cíclico que se puede pasar de un estado a otro en cuestión de dos partidos. La tendencia no ocurre solo en el Espanyol, sino en LaLiga. El Real Madrid es líder y en cada partido se crean mil debates, los mismos que capea el experico Valverde en el Barcelona. Nadie sabe aún si Rubi se va a estrellar en un Betis al que le cuesta ganar o si en cambio en la antesala de una temporada europea. Y tan indescifrable es el Valencia de Celades como dudas pueden despertar Athletic y Real, en su caso si aguantarán todo el año en esta buena racha. Incluso el Mallorca está a años luz del Granada en este comienzo, pero LaLiga es tan larga que esos cíclos pueden hacer cambiar las tornas diez jornadas después.

El Espanyol vive esa indefinición, que ha cobrado aún más sentido después de la ilusionante victoria en Moscú. Gallego parecía tener los días contados, pero si el Espanyol gana hoy en Mallorca habrá salvado un primer match ball en toda regla con el respaldo de un grupo que, entenderá más o menos a su entrenador, pero está con él porque es profesional, como ha demostrado en los momentos de dificultad. En busca de esa tecla, el Espanyol no puede ser el de Vigo o el de Moscú, debe en cuestión de semanas ofrecer otra imagen. Mientras llegue eso, en Mallorca solo valdrá el fondo, que es la victoria. Las formas, visto lo visto, ahora no importan, y menos para Gallego.