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El City sigue su cosecha, pero Rodri está por pulir

Empezó la temporada inglesa con la Community Shield, un curioso torneo: se juega desde hace décadas, pero no cuenta como título oficial, a pesar de la parafernalia que rodea al partido y los solemnes rigores del palco de Wembley. No se lo contaron en la temporada anterior al City de Guardiola, que ganó los tres títulos oficiales —Liga, Copa y Copa de la Liga—, entre las protestas del técnico. Cualquiera que sea la discusión, el City y el Liverpool libraron un partidazo, impropio de estas fechas, con lagunas en los dos equipos, pero con el empaque que se espera de los dos equipos que marcan el territorio en Inglaterra.

Se impuso el Manchester City en la tanda de penaltis, con Claudio Bravo (detuvo un lanzamiento) como principal actor. Guardiola consideró que necesita partidos y acción después de un año de inactividad. Al portero chileno se le han reprochado muchas de las derrotas que sufrió el City en la primera temporada del extécnico del Barça. En la Community Shield recordó sus mejores días, especialmente en sus duelos con Salah, que jugó un partidazo. El delantero egipcio le dio una mala tarde a Zynchenko, un mediapunta convertido en lateral izquierdo.

El partido resultó demasiado abierto para los dos equipos. Para el City, porque le gusta el control absoluto. Al Liverpool, porque prefiere quitar y lanzarse como avispas al ataque. Se sucedieron las oportunidades, con remates al palo, excelentes intervenciones de los porteros, errores de los delanteros y todo lo que convierte a un partido en un mal remedio para la tranquilidad. El City superó con claridad al Liverpool en el primer tiempo, apoyado en el tremendo despliegue de De Bruyne y la inteligencia de los dos Silva: Bernardo y David.

El City marcó pronto después de recibir una mala noticia. En la jugada anterior, Sané se lesionó. La rodilla tenía mala pinta, pero el jugador alemán apareció en la ceremonia de entrega de la ensaladera con una venda, un síntoma optimista. Sané lesionado es un doble y grave problema: si se queda en el equipo o si impide el traspaso al Bayern.

No jugaron Sané en el Liverpool, ni Mahrez, Agüero y Fernandinho en el City. Sterling arrancó como delantero centro y marcó el primer gol. El Liverpool dependió durante una hora del ingenio de Salah, imparable durante todo el encuentro, y de los errores del Manchester City, donde no terminó de funcionar Rodri. Ha llegado a un equipo donde jugará como medio centro, sin doble pivote y nada que se lo parezca, con una exigencia enorme para defender y para atacar.

Rodri cometió numerosas pérdidas y no resolvió los fuegos defensivos, con dificultades para perfilarse y sin agilidad. A veces dio la impresión de estar superado por la trascendencia del debut. Guardiola, el mejor especialista en pulir medios centro, tendrá que trabajar sobre los errores del jugador español.

Dijo Jurgen Klopp antes del encuentro que la Community Shield no tiene sentido en el calendario. Sin embargo, el Liverpool y sus aficionados vivieron la final como si no hubiera un mañana en el fútbol. Se jugó con brío y sin contemplaciones. Bastaba observar los rostros de los aficionados de los dos equipos para saber que ese partido no es uno cualquiera y que la rivalidad entre el City y el Liverpool crece sin parar.