De Borja, Cuéllar y abogados

El Real Valladolid no quiere mojarse en el "Caso Oikos". Todas las respuestas sobre este asunto acaban en un "nos remitimos al último comunicado". Y lo entiendo... a medias. Es obvio que cuantas más opiniones se dan sobre un asunto espinoso, más dudas hay sobre el mensaje que quiere lanzar el club. Otra cosa diferente es la situación de Borja. Todavía no ha sido exculpado, pero la apertura del secreto de sumario y sus declaraciones en los medios dejan en cristalina su inocencia. Y él, pese a que afirma que el club le apoya y que siente el cariño de todos sus miembros, no deja de pensar que le están arrebatando los primeros días en los que debería estar ya trabajando para el club en sus nuevas funciones. Está deseando empezar. Se le preguntó a Espinar sobre si el club abrirá la mano y le permitirá empezar a trabajar, pero la respuesta fue la dictada: "En este caso el club se remite al último comunicado". Creo que Borja merece más.

Los que merecen reproche son Cuéllar y las personas que redactaron el contrato que le dejaba ese, supuesto, resquicio legal para incumplir lo firmado. El portero queda como una persona sin palabra, incapaz de cumplir con sus compromisos y asumir sus obligaciones aprovechando un error, o una concesión, del club al redactar el acuerdo. Ya se verá lo que es, pero si finalmente existe ese agujero en el contrato alguien en el Real Valladolid tendrá que reconocer que ha fallado, que ha perjudicado al club de una manera importante... y no sólo económicamente.