Veteranía y poso para un ascenso

Cuando el Cartagena hizo su plantilla en verano lo hizo con la herida aún sangrando del ascenso perdido en Majadahonda en el 97’. Belmonte se aferró a la base del pasado año, pero aprovechó descartes incomprensibles en Murcia (Elady y Santi Jara, la sociedad del primer gol, u Orfila) y apostó por veteranía como Vitolo, Antonio López o fichar a Aketxe en propiedad. Todo para no fallar cuando las cosas se pusieran serias. Eso, y el talento de Moyita, las apuesta por Ayala, Josua o la sorpresa de Joao Costa. Un cóctel perfecto.

El zarpazo de la ida exigía un ambiente así y el Cartagena no falló. Se aprovechó de la bisoñez del Castilla, al que le temblaron la piernas pronto. Con callos y miles de kilómetros a sus espaldas, los albinegros sabían cómo matar el partido y mantener a los blancos lejos del área de la forma más efectiva posible. En Segunda B no hay secretos, y en un playoff menos aún. La calidad está muy bien, pero sabe más el diablo por viejo que por diablo... o eso dicen. El Cartagena puso el partido rápidamente donde quería, e incluso mereció el tercero. El Castilla demostró estar aún blando para situaciones así. Después del zarpazo de Majadahonda (luego el del Extremadura) y dejar escapar el liderato hace tres meses, esta Operación Remontada llena al Cartagena de argumentos para soñar.