Reflexión sobre Antoine Griezmann, el 'Indeciso'
No se puede estar seguro al cien por cien de que Griezmann no cambie de opinión varias veces sobre su destino hasta que firme definitivamente un contrato con su nuevo club.

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No voy a esconder el cariño y el aprecio que le tengo a Antoine Griezmann. Y no sólo porque es mi compatriota. El (todavía) jugador del Atlético es un buen chico, un amante de la vida y su sonrisa me parece un regalo que ofrece a todos los que cruzan su camino. Es un hombre sano. Por todo ello me entristece mucho que no sea capaz de transmitir realmente su personalidad y que meta tanto la pata en su comunicación interactiva con los aficionados. No dudo ni un segundo de su sinceridad cuando habla del Atleti, pero tengo que reconocer que Antoine se pierde mucho y enturbia su imagen por culpa de su indecisión. Se deja bastante influenciar y como dice un sabio refrán de mi país "es el último que ha hablado quién lleva la razón". Eso significa que no se puede estar seguro al cien por cien de que Griezmann no cambie de opinión varias veces sobre su destino hasta que firme definitivamente un contrato con su nuevo club. No hace falta recordar lo de hace un año...
Cierto es que el Barça está en la pole, pero hay que estar atentos a una posible jugada del PSG. Hace unos días hubo una reunión entre Antero Henrique, el director deportivo del club parisino, y el abogado de Griezmann, que no desembocó en nada concreto. Pero cuidado, porque este contacto no es inocente y vuelve a confirmar un hecho contrastado: el PSG siempre ha seguido desde muy cerca la carrera del delantero galo, que estuvo muy cerca de ir allí en enero de 2014, seis meses antes de decidirse por el Atlético. Por su tendencia a la duda permanente, en última instancia mi compatriota podría decantarse por volver a nuestro país. Eso abriría la puerta a Neymar Junior. O también a Kylian Mbappé, que sigue soñando con vestirse de blanco este verano. De hecho, la joven estrella francesa y Griezmann estuvieron hablando del futuro de cada uno hace dos meses, cuando coincidieron con Les Bleus. Ya intuían los dos que sus destinos podrían estar ligados.





