PIDO LA PALABRA

Valoremos lo que cuesta ganar la Champions

En diez años Messi sólo ha logrado meter al Barça en dos finales de la Champions.

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Desde que empezó el día me encontré una ciudadanía distinta. Casi todo el mundo paseaba por la calle con una sonrisa inacabable en los labios y una sensación de satisfacción indisimulada. Las derrotas tumultuosas del Barça en Champions empiezan a ser un Clásico como la saga de Shrek, Star Wars o Rocky. Nuestro Madrid conquistó cuatro Orejonas en cinco años y para muchos fue producto de una concatenación de casualidades y pactos diabólicos con la fortuna. Que si las bolas calientes de los sorteos, que si ayuditas arbitrales en esta o aquella jugada, que si patatín que si patatán. El caso era negar la mayor: levantar tres Champions consecutivas y cuatro en cinco temporadas es como para un alpinista hacer diez ochomiles en una década prodigiosa. El monumento que ha levantado el Madrid con la Copa de Europa, 'su' competición fetiche, es de tal magnitud que ahora empieza el personal a valorarlo como merece. Ha tenido que suceder lo de Roma con Manolas y lo de Anfield con Wijnaldum y Origi para que todos, incluidos los no creyentes en la fe blanca, hayan asumido genuflexos y cabizbajos que lo logrado por el Madrid desde 2014 es digno de un homenaje mundial del fútbol. Habría que rendir honor y pleitesía al equipo que ha sido capaz de protagonizar los dos grandes periodos hegemónicos de la competición: las cinco Orejonas seguidas (de 1956 a 1960) y las cuatro conseguidas desde 2014 a 2018.

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El Barça, pese a gozar en estos diez años del mejor Messi, ha logrado desde 2010 sólo dos títulos (2011 y 2015). Eso significa que han acumulado ocho eliminaciones ante rivales que a priori aparecían como víctimas propicias.

Curiosamente, a esos verdugos del Barça los tumbó el Madrid con Cristiano y Ramos al frente. Así cayeron cuatro Champions en cinco años, con Messi de frío y resignado testigo al otro lado del Puente Aéreo. Quizás llega la hora de pedirle al barcelonismo que abandone su vocación umbilical que tanto les ha debilitado. Si ustedes quieren saber cómo se llega a una final de la Champions y encima ganarla, yo les paso el teléfono de la centralita del Real Madrid. Nosotros tenemos la fórmula del éxito. Pero ojo, no tiene cláusula de rescisión. Jamás lo contaremos. Va en nuestro ADN. Seguro que no lo pueden entender…

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