Iago añade el milagro de las aguas
Escribá no ha hecho ningún milagro, pero ha puesto sentido común. Y eso también tiene mérito tras haberse hecho cargo de un equipo destrozado por Cardoso.

Noticias relacionadas
Después de haber resucitado a su equipo contra el Villarreal, de haber demostrado en Huesca que tiene infinitas vidas pese a estar físicamente muerto, el 'Mesías Celeste' añadió otro milagro a su interminable repertorio. Esta vez Iago Aspas emuló a otro personaje bíblico y se convirtió en Moisés. En medio del diluvio universal que cayó en Balaídos, el moañés emergió para abrir las aguas. Forzó un penalti que se inventó de la nada, marcó de cabeza el segundo y fabricó la jugada del tercero. Ha encadenado tres recitales en ocho días cuando había dudas sobre su respuesta física al venir de tres meses parado. La inactividad le ha dado igual. Él es un ganador nato y el músculo que lo ha convertido en una leyenda es su cerebro. El abrazo que le dio Escríbá al sustituirlo es el del todo el celtismo, un pueblo que andaba tan a la deriva como el israelita por el desierto.
Escribá no ha hecho ningún milagro, pero ha puesto sentido común. Y eso también tiene mérito tras haberse hecho cargo de un equipo destrozado por Cardoso. La mano del valenciano se nota, sobre todo, en el centro del campo. Lobotka vuelve a parecerse al que era antes de su lesión y Okay ofreció una exhibición como pivote defensivo en la segunda parte contra la Real. Tan encendido estaba el turco, quien en los primeros meses parecía mudo, que hasta abroncó a Rubén por un mal saque de puerta. Ese fallo fue el único lunar del mosense, la otra gran clave en la recuperación celtiña. Ya es habitual que en cada partido deje un puñado de paradas decisivas. Está repitiendo lo que hizo en la permanencia del 4%.





