La expulsión de Costa esposó al Atlético

Si a un boxeador le pones unas esposas ante un púgil con pegada, las probabilidades de tumbarlo quedan en un milagro. Eso ocurrió en el momento que Costa se equivocó en darle la posibilidad al árbitro de interpretar un 'Mi' en un 'Tu puta madre' (lo diga o no lo diga). Los reproches de muchos aficionados, que no justificación, pasan por que con Luis Suárez en muchos partidos el cagón es el “compañero” y no el colegiado. A partir de ahí y a pesar del encomiable y digno esfuerzo de los rojiblancos en el aspecto defensivo, los de Simeone quedaron mermados ante uno de los mejores equipos del mundo. Solo alguna jugada a balón parado podría darle la posibilidad de adelantarse en el marcador. El Cholo, que había propuesto un partido largo con los cuatro en el medio, vio cómo su equipo lanzaba algún golpe buscando el mentón de Ter Stegen mientras estaban con once. Ya fuese Koke, Griezmann o Costa respondían a Alba o Coutinho, que se encontraron con el mejor portero del mundo: Don Oblak.

Las sensaciones eran de que a un partido largo y haciendo el equipo estrecho, cerrando los caminos por dentro, las oportunidades llegarían en un segundo tiempo cuando el esfuerzo hiciese mella. Pocas dudas tengo en los merecimientos blaugrana en su victoria. En el cómputo general y por ocasiones los de Valverde merecieron los tres puntos. Una vez más a su manera, sin gran vistosidad ni virtuosismo. Eso sí, hasta que la pelota la coge el mejor jugador del mundo, Messi, que se adaptó esta vez al enganche para propulsar las contras de este Barça de Valverde. Nos quedaremos con las dudas de saber qué hubiese ocurrido de haber jugado los rojiblancos sin las esposas durante 60 minutos.

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