Una bomba de relojería perica

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La vida en el Espanyol es una montaña rusa emocional y aburrirse se antoja realmente complicado. Tras unos días convulsos en los que parecía que lo más importante no era la derrota, sino que Pedrosa le había pedido la camiseta a Messi en el derbi, el fútbol volvió a colocar a todo el mundo en su lugar. Se empató con el Getafe en el partido del ¡uy! y todos los esfuerzos deben ir centrados en salir de abajo cuanto antes y ganar en tranquilidad. El sábado se viaja a Girona y tocará remar para no caer en el drama. El ambiente en la grada no permite ser excesivamente optimista porque parece que la paciencia tiene un límite y se está rozando ya. En el 14’ se escucharon silbidos hacia el equipo, el 1-0 de Borja Iglesias los calmó un poco, pero con el cambio de Melendo y en el 1-1 se incrementaron.
El ¡uy! que se repetía en la grada por las ocasiones y los pases errados dejaron paso a la apatía. La temporada puede hacerse larga, pero ya lo pueden firmar porque significaría que se logra la salvación sin sufrir. Aunque lo cierto es que aquí nadie se conforma con eso. El Getafe mordía, incordiaba y porque no decirlo, dio sensación de envidia. Compite, juega y está arriba. Girona fue un punto de inflexión el curso pasado con el estreno de Gallego. El Espanyol necesita alicientes y ganar en Montilivi.



