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Odriozola, Marcelo y la crónica de un desastre

La reacción del Madrid se apagó cuando menos se esperaba. El gatillazo mañanero ante el Girona, un rival que sumaba 14 partidos entre LaLiga y la Copa sin conocer la victoria, le pone LaLiga todavía más en negro y quebró una progresión de la que se puede empezar a dudar con motivos en la mano. Si lo de Ámsterdam lo debió tomar como un aviso, donde sólo la capota de superviviente que porta en Europa le mantuvo vivo, este tropiezo vuelve a señalar carencias que parecían superadas. Tanto en ataque como en defensa no se vio al Madrid de Solari. La sanción de Modric y la suplencia de Vinicius recortaron el juego interior y el conjunto madridista volvió a abusar de centros laterales (18 en total) para cargar el área del Girona. Esta estrategia recordó a aquellos momentos finales del Madrid de Lopetegui con más coraje que ideas. Solari se acogió a la rotaciones y el invento deformó la estructura.

Lo peor estaba por llegar. Ni el gol de Casemiro ni la transparencia del Girona en el primer tiempo sirvieron al Madrid para enderezar su actuación. Eusebio había alterado de inicio la defensa de cinco por una de cuatro para poblar la medular y contener a los laterales blancos con Pedro Porro en la derecha y Portu en la izquierda. Quizá olvidó que la mejor defensa contra Odriozola y Marcelo es el ataque. Sacó a Lozano por Pedro Porro y colocó a Portu en la derecha para desafiar al lateral brasileño. Con Casemiro desbordado, sin ayuda alguna de un Ceballos que dejó pasar otra oportunidad y Kroos, el Girona empezó a otear la portería de Courtois. El Madrid se sintió indefenso de lateral a lateral. Con una acción muy sencilla, el Girona le desmontó. Se estiraba por la derecha y buscaba el centro al segundo palo para que Lozano y Stuani se impusieran a Odriozola como así sucedió. La pasividad de Marcelo y la inoperancia aérea del lateral vasco (perdió los dos duelos) estimuló la remontada rojiblanca. La sustitución de Lucas Vázquez terminó por descompensar al Madrid que ni tuvo el arreón final que le suele caracterizar. Se quedó sin equilibrio, la mejor contribución de Solari desde su llegada, y se queda definitivamente, milagro al margen, sin LaLiga.

Marcelo mirando

Marcelo no encima a Portu en el centro lateral. Fue una constante en toda la segunda parte. El jugador del Girona pudo centrar con todo el tiempo del mundo. En esta ocasión Lozano bordeó el gol, pero Courtois respondió.

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