Atlético: ni fu ni fa
Igualada

Igualada. Cada uno lo verá de una manera. Los más críticos entenderán que un punto en Montilivi, frente al Girona, es poca cosa. Los más optimistas considerarán que el Atlético logró empatar, y al final casi ganar, un partido que empezó perdiendo y se lleva un punto ante un rival complicado como pocos. Habrá varias lecturas del partido. La realidad es que el Atlético sumó un punto más pero no pudo ganar en un estadio en el que lo pasa fatal. El año pasado los del Cholo, con diez, igualaron un partido que pintaba muy mal y en esta ocasión tuvieron que darlo todo para arañar ese punto. Equipos como el Girona o como el Eibar le dan lustre a un campeonato en el que cuesta mucho, muchísimo, ganar un punto. Los críticos entenderán que en estadios así se pierden las Ligas y los más optimistas verán justo lo contrario: ese punto, sudado en cada jugada, en cada acción, puede ser decisivo a la hora de la verdad. El tiempo dirá si es una manera o de otra.
Girona. El Girona se ha enfrentado tres veces al Atlético en el campeonato liguero y los madrileños no han podido ganarle aún. El bagaje para el Girona, en este sentido, es muy positivo. Le juega al Atlético de tú a tú, sin miedo, sin complejos... Sucedió en la campaña pasada, incluso en el Wanda Metropolitano, cuando a pesar de ir por detrás, logró el empate. Hay rivales con más nombre, más presupuesto y mejores futbolistas, ante los que el Atlético sufre mucho menos.
Maldición. Total, el Atlético no gana a los equipos catalanes y sigue esa especie de maldición que tiene ante los conjuntos de esta Comunidad. El año pasado fueron seis partidos y no ganó ni a Espanyol (dos derrotas) ni a Barcelona (un empate y una derrota) ni a Girona (dos empates). Y en esta temporada tampoco ha podido ni con Barcelona ni con Girona. Atención, porque antes de finalizar el año llega el Espanyol. Máxima alerta, pues. El encuentro ante el Espanyol cierra el año, como en 2017, y sería duro volver a tropezar con la misma piedra de nuevo.
El calendario. El Atlético tienen que jugar ante Alavés, Valladolid y Espanyol antes de llegar a las vacaciones navideñas. En teoría, esos encuentros deberían suponer una suma importante de puntos para el Atlético, pero eso era antes... Ahora las cosas se han igualado tanto que nadie da por seguro que el Atlético vaya a hacerse con facilidad con un gran botín ante estos equipos. El Atlético, en estas catorce jornadas ligueras, sólo ha perdido un partido, ante el Celta, pero también ha empatado siete y así es complicado distanciarse con los otros rivales que luchan por el título. Cada empate tiene una diferente lectura, pero en algunos partidos el Atlético pudo hacer mucho más.
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Imprevisible. Pero por encima de todo da la sensación de que el Atlético no termina de estar fino en esta temporada. No termina de arrancar. No pierde, pero no gana. Juega buenos minutos de fútbol con otros donde se deja ir... No marca mucho, pero tampoco encaja... En realidad nadie sabe bien a lo que atenerse con este Atlético 2018-19, que pierde 4-0 en Dortmund y luego se saca la espina, tocado por el orgullo, y tritura al equipo alemán en el Wanda Metropolitano. Es verdad que el Atlético ha tenido muchas bajas, sobre todo en la parte defensiva, pero también que hay banquillo y mimbres suficientes para hacer más.
El futuro. Bien haría el Atlético en reaccionar en este mes de diciembre que queda para el parón navideño. Ninguno de los dos grandes está bien pero tampoco el Atlético. Llega el Sant Andreu y luego el Alavés, al que el Atlético ganó la temporada pasada sufriendo lo indecible. Los Griezmann, Lemar, Koke y compañía saben y deben hacerlo mucho mejor. Se les puede pedir mucho más. Señores, cada punto empieza a tener un valor crucial.



