Valverde sonríe en la hoguera
Esto acaba de arrancar y ya le llueven los palos al Barça y a su técnico. Pero le podrían quedar hasta 52 partidos por disputar, por lo que es pronto para una sentencia.
Esto acaba de arrancar y ya le llueven los palos al Barça y a su entrenador. No hay inicio de temporada más deseado por un grande como éste. El Madrid de Zidane, rey de mayo, podría escribir una tesis (sin copiarla) de la importancia que tiene no ser popular en verano. El Barça no ha empezado como debe. Y para eso no hace falta encorbatarse a la hora de debatir en una sesuda tertulia televisiva. Lo puede hacer cualquiera. La defensa tiene goteras, el medio campo anda reñido con el balón y el ataque es pagano de las imprecisiones de Suárez y Dembélé. Pero, potencialmente, le podrían quedar hasta 52 partidos por disputar, por lo que es demasiado pronto para una sentencia. El primer título, la Supercopa de España, ya lo tiene en el bolsillo y cabe recordar que con Messi cualquier crisis puede ser una simple desaceleración.
El Barça jamás triunfó en Europa sin un terremoto interno. La primera Copa de Europa de Cruyff pilló a los de mi generación en plena adolescencia, pero igual que no se olvida el gol de Koeman tampoco se pasan por alto los ataques al estilo meses antes. Visiten las hemerotecas. El Barça llegó a perder un partido con el Hansa Rostock en la primera ronda, en la segunda necesitó un cabezazo salvador de Bakero en Kaiserlauten y, después, en la fase de grupos (antes era otro el formato) empató contra el Benfica y perdió frente al Sparta Praga. En Liga, ni les cuento: tres derrotas en los primeros cinco partidos. Se prendieron hasta hogueras.
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En la Era Moderna tampoco hubo prólogos sencillos. El Barça de Rijkaard que coronó París únicamente venció en dos de los siete primeros partidos de Liga. Con el Barça de Guardiola ya lo saben; está escrito mil veces. La temporada de la Tercera dio sus pasos iniciales pinchando ante Racing y Numancia y casi se acaba el mundo y la carrera de lo que ya es un legendario entrenador. Y en la Cuarta, tropezó a estas alturas ante el Rubin Kazan y el Copenhague y se desplomó en casa con un modesto como el Hércules. A Luis Enrique se le llegó a dar por destituido tras aquella noche de enero en Anoeta que finalmente quedó en un segundo plano tras otro brillante Triplete.
El Tottenham da respeto, Kane impone y Valverde anda tan vigilado que podría hacer como cualquier político ante una depresión. Es decir, olvidarse de invertir (Malcom, Arthur…) para activar un plan de contención: Vidal por Dembélé. Pero Londres, más que un infierno para el Barça es un amuleto. Conviene analizar sin calentarse. Octubre fue un histórico mes de revoluciones, pero también es la época en la que las hojas simplemente están cambiando de color.






