Euroliga
FINALIZADO
Olympiacos OLY

88

Anadolu Efes IST

81

FINALIZADO
CSKA CSK

88

Khimki Moscú KHI

74

FINALIZADO
Fenerbahce FNB

92

Milan MIL

85

Torneo Descentralizado
NBA
FINALIZADO
Indiana Pacers IND

113

Milwaukee Bucks MIL

97

FINALIZADO
Washington Wizards WAS

125

Boston Celtics BOS

130

FINALIZADO
Philadelphia 76ers PHI

124

Brooklyn Nets BKN

127

FINALIZADO
Charlotte Hornets CHA

108

Detroit Pistons DET

107

FINALIZADO
Cleveland Cavaliers CLE

113

New York Knicks NYK

106

FINALIZADO
Memphis Grizzlies MEM

92

Portland Trail Blazers POR

83

FINALIZADO
New Orleans Pelicans NOP

118

Oklahoma City Thunder OKC

114

FINALIZADO
Dallas Mavericks DAL

114

Atlanta Hawks ATL

107

FINALIZADO
Utah Jazz UTA

111

Miami Heat MIA

84

FINALIZADO
Sacramento Kings SAC

141

Minnesota Timberwolves MIN

130

FINALIZADO
Golden State Warriors GSW

93

Toronto Raptors TOR

113

Copa Sudamericana

El sueño de Luis Enrique

“Sí me gustaría, y mucho además”, sentenció Luis Enrique hace poco más de tres años cuando Alfredo Martínez le preguntó en rueda de prensa previa a un partido del Barcelona si en un futuro contemplaría la opción de dirigir a España. En la sala de prensa de Sant Joan Despí y con el chándal del Barcelona, Luis Enrique, que no se cortaba un pelo en dar la callada por respuesta y fulminar al interlocutor cuando la pregunta no era de su agrado, no tuvo problema en dejar claro que España le pone. Mucho. Lo sabe su estrecho círculo de amigos y nunca ha escondido que ser seleccionador era una de sus ambiciones desde el día en el que se dedicó a entrenar.

De puertas afuera, Luis Enrique no ganaría un concurso de simpatía, pero de puertas adentro, con sus íntimos es otra cosa. El caparazón de tío arisco le hace ser fácilmente caricaturizable, pero en el fondo es como el Abuelo de Heidi, impone de lejos, pero en el círculo íntimo se deshace como un azucarillo. Le gusta leer, es un tipo inquieto culturalmente, extremadamente familiar, tiene sentido del humor y con sus amigos es leal a más no poder, como con sus opiniones. Carente de cualquier diplomacia, se reafirma a si mismo predicando a los cuatro vientos sus convicciones. Una era su militancia blaugrana y otra su deseo de ser un día el jefe de la Roja.

Desde ciertos ámbitos se le acusa de ser hispanofóbico, debe de ser el primer caso de asturiano afectado de esta rara patología, y nada hay más lejos que de esta percepción. Jamás hubiera cogido el teléfono para atender una oferta a dos días de comenzar el mundial como han hecho otros a los que su patriotismo no se les discutirá jamás. Ni que llamaran desde Mareo. Y eso para él es causa mayor.

Le van los retos y el de España es apasionante para el único técnico español en activo que puede poner el currículum al lado del de Guardiola sin avergonzarse. No haberle llamado hubiera sido un error mayúsculo. Llega para ganar títulos donde siempre ha querido estar, no para ganar concursos de simpatía.

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