Argentina: una camiseta que transpira por sí sola

La imagen contagiaba. En ella se veía a decenas de aficionados argentinos en los andenes del metro de San Petersburgo, cantando en aliento de su selección, como si se acabara el mundo. Es de las horas previas al decisivo duelo con Nigeria, en el que un país descansaba en Sampaoli y Messi. Y en una camiseta, la albiceleste, que transpira por sí sola. El partido fue más emotivo que bueno, alimentó las dudas y justificó las quejas que, de plató en plató televisivo, se sucedieron tras el empate inaugural con Islandia y, sobre todo, con la derrota ante Croacia. Abultada. Dolorosa como no se recordaba.

Sangre, sudor y lágrimas 

Guillermo Francella, un referente del cine argentino, con personajes de cuerpo y alma como el que interpretó en la oscarizada 'El secreto de sus ojos' (Pablo Sandoval, ese borrachín con una frase para cada ocasión...), envió un mensaje a la selección en la previa del partido: “Todo se reduce a hoy. O bien nos rehacemos como equipo o nos desmoronamos. Centímetro a centímetro, jugada a jugada. Hasta que estemos acabados”. La sangre en el rostro de Mascherano lo deja claro. Lucharon. Se rehicieron. No se desmoronaron. Y eso vale tanto o más que un golazo de chilena.

 

 

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