Los derbis en la Copa llevan al límite la tormenta perfecta

Los derbis en la Copa llevan al límite la tormenta perfecta

Acostumbrado a convivir con la adversidad, los astros se han alineado para que en este inicio de 2018 se vea obligado el Espanyol a sublimar esa resistencia histórica. O, al menos, a sobrevivir en ella. El sorteo de los cuartos de la Copa del Rey, con un doble derbi ante el Barcelona, han puesto la guinda a un contexto que bordea la esquizofrenia: entre la felicidad por la remontada ante el Levante en los cuartos y por las dos victorias seguidas en Liga (contra Atlético y Málaga) y la más absoluta de las zozobras por la destitución de Ramon Robert, el futuro de Quique Sánchez Flores y lo que viene.

Ni siquiera sabe a estas horas el Espanyol quién será su entrenador en el derbi copero. Ni si Quique, como todo apunta preparando las maletas para desembarcar en el Stoke City, definitivamente se despedirá el domingo ante el Athletic Club, en el primero del póquer de partidazos consecutivos que llegan en Cornellà: los leones, el Barcelona en la Copa, el Sevilla (todo ello, en apenas siete días) y de nuevo los azulgrana en Liga. Vertiginoso. Para ese último encuentro de la serie, si no antes, estará ya en Barcelona el presidente perico, Chen Yansheng, que originalmente venía para poner orden con el final del mercado de invierno y el nombramiento de un nuevo director general corporativo, pero que ahora ve cómo se multiplican los frentes abiertos. Sin olvidar que los cambios voluntarios pueden haber no terminado en Robert, ya que numerosas fuentes apuntan a que el director deportivo, Jordi Lardín, también corre peligro.

En esta tormenta perfecta bajo la que se zarandea el Espanyol ya solo le faltaría una oferta astronómica por alguno de sus baluartes, que acabara por torpedear al barco en la más feroz de las mareas. Pero no llamemos al mal tiempo; a más del que hay ahora, se entiende. Una secuencia de derbis siempre ha dejado secuelas en el conjunto perico, incluso en el club, si no que se lo digan a Galca, que iniciaba su periplo en 2016 en idéntico contexto y que acabó llegando a la orilla habiendo tragado litros de agua. Agárrense donde puedan, pericos, que se avecina temporal... Aunque después siempre llega la calma y un día soleado. Es matemático.

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