El karate y los nuevos olímpicos

El karate y los nuevos olímpicos

El COI ha decidido en los últimos tiempos dinamizar su programa olímpico, y cambiar varios deportes en cada edición. Se supone que los más clásicos son intocables, pero los demás pueden entrar y salir cada cuatro años. En Tokio 2020 habrá cinco nuevos. Tres han sido elegidos por la moda del COI de captar modalidades emergentes y pujantes, que conecten con el público más joven y con el futuro, con nuevos mercados y con ritmos más vivos. El surf, el skateboarding (o monopatinaje) y la escalada integran ese grupo. Los otros dos son un guiño a los organizadores, dos disciplinas con tradición en Japón: béisbol y karate. El béisbol vuelve a los Juegos, de los que salió tras Pekín 2008 por el escaso interés mostrado por los profesionales y por la incompatibilidad con el calendario de la MLB.

El karate es debutante y cumplirá un viejo sueño, que llegó a dar por perdido cuando Corea del Sur se anticipó a su vecino nipón con el taekwondo. De los cinco nuevos, el karate parece el único que abre el abanico de medallas para España, que tiene a los dos mejores en la modalidad de katas (formas): Sandra Sánchez y Damián Quintero. Llegarán un poco justos de edad, pero llegarán. En principio, las katas no estaban en el proyecto, sólo el kumite (combate), donde nuestro país perdió fuelle en los últimos años. Como el presidente de la Federación Internacional es español, Antonio Espinós, y tiene buena influencia, logró introducir las katas en Tokio. Su homólogo en la Española, Antonio Moreno, con quien pudimos departir el lunes, se frota las manos y mima a sus números uno.

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