No se ven las señas de identidad...
El Atlético de Madrid ha perdido su instinto ganador. Esa agresividad que le enseñó Simeone para ir a rematar los partidos.
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El Atlético ha perdido su instinto ganador. Esa agresividad que le enseñó Simeone para ir a rematar los partidos. Las dudas del equipo sobre el campo provocan que en cuanto se ve con ventaja, dé dos pasitos atrás y poco les falta para colgarse del larguero. La consecuencia es clara. Al final llega el empate y Oblak ha evitado males mayores. Este Atlético necesita una cura en el vestuario. Que se reúnan, que se hablen a la cara los errores que se están cometiendo y volver a recuperar sus señas de identidad. Ante el Qarabag no valen excusas ni salir a especular. O se gana o volverán los fantasmas de tiempos nefastos que parecían ya superados.
Es el momento de que aparezcan los líderes. Los Gabi, Godín, Saúl tienen que meter en vereda al equipo. Simeone debe analizar determinadas situaciones y sacar conclusiones. Parece que empieza a aparcar las rotaciones y la única verdad es que, salvo los milagros de Oblak, los únicos con un rendimiento acorde a su calidad son Saúl, Thomas y Correa. El resto están muy lejos de lo que han sido y no sólo es cuestión de falta de gol. El cholismo tiene que volver y hacer ese bloque compacto que siempre sabía a qué jugar. No hay que perder la esperanza porque esta plantilla tiene calidad para cambiar el destino.






