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Bélgica, sin casa; Italia, con miedo

Bélgica, sin casa; Italia, con miedo

Fin del alquiler. Recuerdo cubrir los partidos de la Euroliga 91-92 que el Partizán disputó como local en Fuenlabrada. La guerra en la antigua Yugoslavia hacía imposible que jugara en Belgrado, al calor de su afición. Lo de la selección de Bélgica de fútbol nada tiene que ver con ello, afortunadamente, pero sorprende. El vencimiento del alquiler del viejo Estadio Rey Balduino abre la posibilidad de que los Courtois, Hazard o Carrasco no jueguen como locales en Bruselas sino en el extranjero. Prorrogar el alquiler resulta muy caro y ningún otro estadio belga garantiza un mínimo de 40.000 aficionados. Los diablos rojos buscan casa; Francia y Holanda suenan como posibles destinos.

Césped a 75 grados. Buscamos una sombra, pero ni eso nos vale. Está claro que el calor nos golea. Los clubes de LaLiga son reacios a jugar la primera jornada de la 17-18 a las siete de la tarde. Mientras, en otras ligas el calor obliga a suspender partidos y a cambiar otros de hora. Lo de Portland, sin embargo, no me lo acabo de creer: ¡a 75 grados el césped artificial del Providence Park en un partido de la MLS! No, no me he liado con Fahrenheit y Celsius. A 75 de los nuestros (168 de los suyos, hay foto), lo que obligó a retrasar el Timbers-Sounders a la noche (35 grados). El partido acabó en empate a dos. Bendita ducha.

Tifosi y temor. Hay cosas que creíamos ya olvidadas, de cuando los ultras campaban a sus anchas. Pero por lo visto, el lobo no se ha ido del todo. "He podido comprobar, tras 25 años en el fútbol, que el estadio es una zona franca. Una zona en la que se puede hacer de todo, donde hay impunidad, y esto es lo que me preocupa. Las personas normales, el 95%, tienen miedo, a menudo no traen a los niños", declaró Enrico Preziosi, presidente del Genoa, en la comisión parlamentaria antimafia. "Somos rehenes en los estadios, no podemos hacer nada", afirmó Aurelio de Laurentiis, presidente del Nápoles. Duro, muy duro. Y lo tenemos ahí al lado.

México, EE UU y Jesse. En este caso no había muro, pero sí pulso entre Estados Unidos y México. El motivo: Jesse Gonzalez. Finalmente es Bruce Arena el que se lleva el gato al agua tras el OK de la FIFA. Gonzalez, nacido hace 22 años en Edenton (Carolina del Norte), había jugado con México el Mundial Sub-20 y el Campeonato de la CONCACAF. Pero al no haber debutado con la senior podrá ser convocado desde ya por EE UU. La palabra gringo se multiplicaba estos días en las redes sociales. Suerte que ahí sólo hay un muro, el de Facebook.

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