Diego Alves redujo la diferencia

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A los blanquinegros les mantuvo su orgullo y Diego Alves. El Valencia propuso más ganas que fútbol y tuvo más pundonor que ocasiones. Una de Rodrigo en el 44', otra de Mangala en el 88' y pare usted de contar. Con tales virtudes y defectos (y contratiempos como las lesiones de Nani, Enzo y Mangala) es difícil meterle mano a un equipo hecho y derecho como el Atlético, que hizo un partido tan serio como el Valencia y al que le añadió esos pluses individuales y colectivos que distancian a unos de otros desde hace años. Mientras Simeone movía el banquillo con Carrasco, Torres y Thiago, Voro buscaba entre los suyos a ese delantero del que carece la plantilla. Y así, con Mestalla queriéndose emocionar porque entraba Bakkali, Simeone metía su leña a la hoguera, quedándose en nada la entrega blanquinegra y el buen hacer de Diego Alves. Su mano en el penalti de Griezmann es de las que no se olvidan.
Fin al ciclo de Voro, al que hay que agradecerle su predisposición, su saber estar y las dos victorias. Hoy comienza la era Cesare Prandelli. Trabajo tiene por delante el entrenador italiano, como se daría cuenta ayer desde el palco de Mestalla. A Prandelli se aferra el club para volver a estar algún día al nivel futbolístico del Atlético, aunque eso está tan lejos que incluso ofende pedírselo a un recién llegado. Su misión de primeras es otra bien diferente. Porque la realidad es que el Valencia lleva 6 puntos en siete jornadas y con el Barcelona revoloteando por Mestalla en dos jornadas tras el debut de Prandelli en Gijón.



