Bale, Simeone, Luis Suárez y Clos Gómez

El Madrid abría la tarde y pasó un trago en Vallecas. A falta de sus jugadores más estratégicos (Cristiano, Casemiro, Modric y Sergio Ramos) el grupo pareció desorganizado y lleno de remiendos. Y además, despistado hasta que se encontró perdiendo 2-0. Luego llegó la reacción, encabezada por Bale, que abrió y cerró el marcador y entre una cosa y otra agitó a los suyos. Para mí, fue su partido más convincente desde que llegó al Madrid. Se hizo cargo de una situación que amenazaba con ser dramática. El otro gol lo hizo Lucas Vázquez, que entró por Benzema, lesionado, ya sabremos de qué importancia.

Luego, el Calderón. Un partido como tantos del Atlético, sacando los puntos con energía y sufrimiento. El Málaga fue duro de roer y no se rindió hasta el final. El partido le costará a Simeone tres partidos de suspensión por una golfada del banquillo: cerca del descanso alguien lanzó un balón con el visible propósito de enmarañar un ataque del Málaga que pasaba por allí. A falta de indentificación del autor, la regla prescribe que al entrenador le caen tres partidos. Una dura consecuencia que habrá que apuntar en el debe del lanzador... o del propio Simeone si dio la instrucción, como parecen mostrar las imágenes.

El Barça cerró la noche con un 6-0 que no deja de ser equívoco. El primer gol me dejó dudas, el segundo no (fuera de juego) y luego el Sporting se suicidó con una catarata de tres penaltillos evitables que Clos pitó con entusiasmo creciente. El sexto gol sí fue, por fin, de tronío. Hacía el cuarto de Luis Suárez, que encabeza así el Pichichi y la Bota de Oro, para tortura, me imagino, de Cristiano. Gran resultado el 6-0, pero partido sólo discreto del Barça. Mala primera parte y algo mejor la segunda, con Messi como activador. Pero no se le vio soltura al equipo, y Neymar sigue peleado con la pelota.