El Villarreal triunfa por pensar

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El Villarreal no sé si es un club único, pero sí atípico. Se ha estabilizado al margen de los grandes, pese a no debutar en Primera hasta 1998 y tener una masa social reducida (18.100 socios con 50.755 habitantes). Su estabilidad económica desde que llegó Roig es ejemplar. Está en el tren de los más saneados en el baremo de LaLiga y va a más al no tener deudas y al progresar con los ingresos de la televisión: 33,8 millones en 2015, unos 45 este curso y se estima que unos 54 el próximo. Y, además, su cantera es de las más prolíficas. Hay quien puede ver aquí suerte o casualidad. Pero los que conocen su método saben que todo es por pensar. Tiene mérito que Nápoles y Bayer sucumbieran a su nivel y que hasta este Barça ande preocupado a estas horas por lo que se encontrará.
La base es su pilar. Si la Masia es un referente, su Fábrica lo será. Ya cuenta con 12 de la casa en el primer equipo, cuya formación ha estado guiada con una filosofía clara (talento) y por alguna curiosidad. Marín estudia Medicina, Rodri cursa Empresariales, Pina tiene a medias Periodismo y Trigueros hizo Magisterio. Pero la gran novedad es que los chavales de su Residencia se han enganchado a un gran hobbie para mejorar la anticipación y acentuar el ingenio: el ajedrez. El club, a instancias de los psicólogos, compró unos tableros para complementar los entrenamientos. Y ahora media cantera es adicta al juego y busca innovadoras aperturas en Internet. Justo las que le vendrían bien hoy al Tridente y justo las que el Barça sufrirá a la contra ante un Villarreal fortísimo atrás.



