Lo que sienten Emery y el Sevilla

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Es muy difícil pensar que Unai Emery diseñe un partido como el de hoy pensando en el 22 de mayo. Emery vive su carrera de entrenador al minuto. Le gustaba que Corona apareciese un día en el vestuario del Almería enseñándole un nuevo tipo de falta y le gusta meterse en su barracón de la Ciudad Deportiva de la Carretera de Utrera a pensar cosas. Emery siente así, claro. Otra cosa es pensar qué siente el Sevilla. Y el Sevilla se ha trabajado la final de Copa y un sorteo agradable en la Europa League, que le hace otro guiño. Como si hubiese que probar Basilea. Va a ser muy difícil que sus futbolistas se aíslen de la atmósfera que se va a crear en la ciudad para la final de Copa del Manzanares. Y que se aíslen también de la que ya se está creando en esta nueva ruta inventada hacia Suiza, una más. Se ha convertido y se ha creído el Sevilla en un equipo extraordinariamente ganador, para el que va ser difícil circular hacia un cuarto puesto que a día de hoy, siendo realista, le parece un castillo en el aire.
Por el camino, claro que sí, está el partido de hoy en Barcelona. Todavía quedan las fotos del año pasado, cuando el Barça manteó en el área de Beto a Messi, que superaba a Zarra. Se quiso crear entonces cierto malestar entre los clubes, que en realidad no existe. Tiene en muy buena estima el Sevilla al Barça, y por el intercambiador han pasado en los últimos tiempos con éxito Alves, Keita, Adriano, Rakitic, el último Aleix Vidal…, pero detesta perder contra él. Lo sufrió este año en Tblisi y lo celebró en el Sánchez Pizjuán. Pero sobre todo sabe que hay un partido que puede darle el último giro de tuerca a su historia. Y no es el de esta tarde en el Camp Nou.



