Madrid: de la perfección al parón

¡Qué salida del Madrid! En doce minutos había marcado tres goles, ante un Sporting anonadado. Con la defensa bien adelantada, los de Zidane se plantaron en medio campo del rival y movieron el balón con rapidez y precisión. Todos lúcidos, ágiles, técnicos, encontrando el desmarque, cómplices en el buen juego, todo ello acompañado del tremendo poderío físico que exhiben sus tres delanteros. Fue una avalancha de fútbol que confirmó que la perfección existe. El tono aflojó algo hasta el descanso, al que se llegó con cinco goles y el Sporting temiendo lo peor. Pero luego se paró aquello.

Se paró en parte porque el Sporting salió de otra forma en el segundo tiempo, con otra agresividad y otra atención. En parte también por las lesiones de Bale y Benzema. Nada grave, pero a Zidane se le vio inquieto, reclamando más. Cuando lleguen los partidos difíciles de primavera no podrá haber sesteos. A otros equipos no se les podrá marcar tan fácilmente cinco en un tiempo, y es fácil que respondan a la relajación con más peligro y poderío que el Sporting. En este tramo de la temporada, el Madrid debe mejorar todos sus hábitos anteriores, y entre ellos figuraban esos apagones colectivos.

Al Atlético no le impresionó la nueva goleada madridista: respondió con un 0-3 en Las Palmas labrado, como casi todos sus triunfos, en la inaccesibilidad de su portería y en la capacidad de Griezmann para acceder a la contraria. Partido a partido, ya saben. El Barça, por su parte, se encontró el partido hecho en el minuto dos, con el ‘penalti y expulsión’ objetable que le puso 1-0 y once contra diez. A partir de ahí, todo fue disfrutar de Neymar y calcular lo caro que va a estar el Pichichi este año, que no va a ser una pugna entre Cristiano y Messi, como los últimos, sino entre seis, me parece.