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El día que murió la ironía en las pancartas de los campos de fútbol

Pancartas como tuits. Cuando no existía Twitter, donde hay mucha basura que diría Alves, pero también ingenio, los aficionados se expresaban mediante pancartas en los campos. La mayoría eran deliciosas. Claro que cuesta más comprar una sábana, pintarla, dejarla secar y colgarla sin tapar la publicidad de los calzoncillos Ocean o Pinturas Bruguer (en el Camp Nou pre-Qatar) que sentado en el sofá escribir 140 caracteres. Por contra, esa dificultad hacía que los mensajes de las pancartas fueran más meditados que los del Twitter. Lamentablemente, como se vio en el RCDE Stadium ha llegado el día en el que las pancartas se escriben como los tuits. Un desastre.

La gloriosa. En mi recuerdo de pancartas gloriosas, irónicas e ingeniosas, ninguna supera a la que se colgó en el Camp Nou en los peores años de Núñez, cuando el expresidente se aferraba al cargo tras dos décadas de sentarse en el palco. Dos respetables socios, Jacint Borràs (exdirectivo de la época de Montal y años después con Laporta) y Jaume Rosell (exgerente de la junta de Montal y padre del que fuera presidente del Barça) colgaron un mensaje demoledor, corto, directo e irónico: “Maria Lluisa (por la mujer del entonces presidente) porta’l al cine” (Maria Lluisa, llévatelo al cine) en un intento de que Josep Lluís ocupara de otra forma los fines de semana.

Campo abonado. Los derbis son el mejor escenario para lucir ironía mediante pancartas. Sin ir más lejos, en esta eliminatoria de Copa se han visto dos remarcables, una en cada campo. La de “Benvinguts a Barcelona” del Camp Nou y la de “Suïssos contra catalans” en Cornellà. Merece mención la de “SÍ sí sí, no llegasteis ni a Rubí” cuando el Barça cayó en las semis de Champions ante el Inter en su camino a la final del Bernabéu, por no hablar en clave madrileña de la de “Se busca rival digno para derbi decente”, que fue como escupir al cielo.

John 3.16 Antes, la única pancarta rara que había en los estadios de fútbol era la de “John 3:16” que asomaba en cada Mundial o final europea, que se refiere a un versículo del Evangelio según San Juan. A día de hoy, se imponen las de mal gusto junto a la de motivados que ofrecen lo que sea a los jugadores por su camiseta. Se está perdiendo el noble arte de hacer pancartas.