Un empate loco que no resuelve nada

Alfredo Relaño
Actualizado a

Esta vez el Madrid puede quejarse del árbitro: ayer devolvió uno de los dos penaltis que le regalaron ante la Real. Y en circunstancia singular: al borde del descanso y seguido de inmediato de un penalti para el Valencia, justo, con lo que un posible 0-2 se quedó en 1-1. Benítez perdió una ocasión, por cierto, de devolver aquello de hacer el doble para llevarse la mitad, pero no se le ocurrió. Ni hubiera sido justo, bien mirado. Unas cosas con otras, el 1-1 al descanso era justo, como lo fue el 2-2 final, después de unos últimos minutos trepidantes y enloquecidos, que pudieron darle el partido a cualquiera.

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Los dos equipos salvaron la cara, aunque echarán en falta los puntos que se les fueron. El Madrid arrancó bien y marcó un golazo en preciosa combinación de la BBC, pero no mucho más tarde aflojó. Y en cuanto aflojó, el Valencia, conducido por un gran André Gomes, se hizo dueño del campo y del balón. Llegaron los sustos, las ocasiones y ya, muy cerca del descanso, ese minuto crucial, con penalti al limbo a un lado y penalti a la red en el otro. El madridismo decepcionado y el valencianismo esperanzado. La segunda mitad fue más bien sosa hasta la expulsión de Kovacic, merecida, que lo desató todo.

El Madrid se ordenó en 4-4-1 y se batió con orgullo. El Valencia aceptó el reto. Bale marcó a la salida de una falta, de inmediato empató Alcácer, mientras el Madrid aún se relamía. Luego apretaron todos hasta la extenuación. En el último minuto hubo una llegada clarísima en cada portería. Todos acabaron vacíos y moderadamente satisfechos, pero no sé si este resultado aflojará el dogal del cuello de Benítez. No aparece el orden, la BBC no recula... A cambio, el equipo tuvo esta vez alma. Pero no es el Madrid que se buscaba al contratarle. Cuando cerré esta columna continuaban los rumores.

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