Los barros y los lodos del Valencia

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Nuno comenzó su segundo año en el Valencia con mal pie, con un sector de la afición señalándole como el culpable de la salida de Amadeo Salvo y de Rufete, un presidente popular y populista como pocos en la historia reciente del club y un mánager general cuyo trabajo encajaba con la idiosincrasia del valencianismo. El de Rufete y el de Ayala. Lo dicho, a Nuno le acusaban por ello y de ahí los pitos el día de la presentación, como si el portugués no tuviera un dueño del club por encima suyo (y de todos) en la toma de decisiones, un Peter Lim que hace y deshace en ‘su’ sociedad como cree conveniente y que lo hace con el poder que le otorga el 70 por cien de las acciones que le vendieron en Valencia y los millones que ha invertido desde Singapur.
Pero no todos los lodos en los que está metido Nuno en su relación con la afición proceden de aquellos barros. Entonces, en el origen, los que criticaban lo hacían al ‘Nuno amigo de Mendes’. Hoy, los más, lo hacen al ‘Nuno entrenador’. Porque el problema que tiene el Valencia es su fútbol y sus resultados. Y en ese área sí tiene todo el poder el portugués, que es quien debe darle estabilidad al proyecto de Lim.



