Diego Forlán, una jugada estratosférica y dedicatoria

Diego Forlán, una jugada estratosférica y dedicatoria

Alexis. Cholo Sotil tiene una teoría. En el Barcelona deben estar arrepentidos de haber dejado marchar a Alexis, una joya en el Arsenal y en Chile. No comparte el peruano con quienes creen que el delantero no triunfó de azulgrana, pero sí hurga en una leyenda frecuentada y conocida: la jefatura innegociable de Messi lo perjudicó. “Usted debe saber que en el Barcelona hay sólo una individualidad que debe resaltar”, afirma entrevistado por La Tercera. “Todos sabemos que el Barcelona gira en torno a Messi. Nadie podría discutir eso. Y a Alexis le afectó su presencia, porque le impidió brillar”. Uno más, por tanto, a la lista de los que pagaron esa dictadura.

Suazo. En Zaragoza disfrutaron de alguno de sus goles. Pero sobre todo los saboreó el Monterrey. Los de Humberto Suazo, el gran nueve de la Chile de Marcelo Bielsa. Un conflicto sentimental y un puñado de pesos que le convertían en el futbolista mejor pagado de la plantilla le devolvieron a Colo Colo a principios de 2015. Pareció un fichaje estrella, pese a los prejuicios que había detrás de sus 34 años. Pero ahora, diez meses después, ya se puede concluir que esa operación fue un rotundo desastre. El delantero apenas rindió y ahora, por un pecado gordo de indisciplina, ha sido fulgurantemente despedido. Le sentó mal una sustitución, se encaró con el entrenador (Coto Sierra) y con su ayudante y se negó a asistir a dos reuniones a las que fue convocado. Ídolo y todo, acabó en la calle.

Forlán. Al hincha del Peñarol le queda fútbol pese a lo que insinúan sus 36 años. El domingo, ante el Liverpool, se marcó una jugada estratosférica con dos recortes y dos amagos que concluyeron, tras dejar en el camino a los correspondientes cuatro defensas, en una asistencia de campeonato. Una jugada maradónica. El Peñarol alcanzaba además en el liderato al Nacional, que había perdido el día anterior, y el hincha, Forlán, lo celebró desahogándose a su manera: ofreciendo la oreja a la grada y encarándola. Algo parecido a aquel “ahora qué, ahora qué, a mamarla” con el que obsequió al respetable del Calderón tras anotar frente al Athletic. En suma, otra vez sintiéndose más que el club que lo acoge. Incluso que su Peñarol. Forlán.

Higuaín. El castigo le duró dos fechas. Higuaín, bajo sospecha de haberse borrado de los dos amistosos que la albiceleste disputó tras la Copa América (fiebre, contó la versión oficial), retornó a la selección tras haber sido olvidado por Martino de los dos partidos oficiales de las Eliminatorias Sudamericanas del Mundial, frente a Ecuador y Paraguay. Una forma de no perdonar las deserciones. Pero ahora, con el marrón clasificatorio encima (un punto de seis posibles), sumado a las lesiones de Messi y Agüero, el entrenador lo ha vuelto a convocar. No está el patio para hacer concesiones frente a Brasil y Colombia.

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