Valls acogería al Barça en Francia

Manuel Valls, el primer ministro francés, es nacido en Barcelona. Se crió en Francia, pero es hijo de un pintor catalán exiliado que ‘le nació’ en Barcelona y cultivó en él el cariño a Cataluña. Eso incluye en su caso, como en tantos otros, una sincera devoción por el Barça que algún problema le ha dado. Tuvo fuertes críticas de la oposición y de la ciudadanía por abusar del avión presidencial para ir a la final de Berlín con sus hijos. No le bastaron unas cuantas incómodas explicaciones para resolver el asunto. Acabó por pagar de su bolsillo una cantidad que, se entiende, cubriría los pasajes de sus hijos.

Ahora ha cometido una indiscreción seria al comentar a un prestigioso periodista, llamado Nicolas Domenach, de una no menos prestigiosa revista, ‘Challenges’, que estaría dispuesto a acoger al Barça en la Liga Francesa, la Ligue 1, se entiende que en caso de que se consumara el proceso de escisión, que aquí vemos todavía como algo inverosímil. La publicación de ese comentario ha coincidido con la votación en el parlamento catalán para impulsar el proceso, seguida de comparecencia solemne de Rajoy. En fin, que a Valls se le puede decir aquello de que éramos pocos y parió la abuela. Con perdón.

La posibilidad que apunta Valls nada tiene que ver con el Mónaco, inscrito en el campeonato francés desde su creación, en 1924. Además, nunca le correspondería a él la facultad de abrir la Ligue 1 al Barça, sino a las instituciones futbolísticas francesas y europeas. Tampoco creo que el Barça estuviera mejor allí que aquí, ni que sus ingresos fueran los mismos. Pero como Valls es culé, la idea le hace tilín y cae en esta frivolidad que confirma hasta qué punto la gente se puede rayar con el fútbol. Ni el primer ministro de tan vieja y respetada nación está libre de la cebollinez futbolística.