El Celta de Vigo es la nueva aldea gala

Alfredo Relaño
Actualizado a

Mientras el Sevilla y el Valencia parecen encogerse inesperadamente, el Celta emerge para tomar, junto al Villarreal, que siempre está ahí, el papel de alternativa. Visto lo visto el miércoles, se puede decir que la nueva aldea gala del fútbol español está en Vigo, donde asistimos al suceso del primer trimestre, la goleada sufrida por el Barça. Llamó la atención, fue incluso una sorpresa, pero no puede decirse que sea un resultado surgido de la nada. El Celta ya apretó y mucho el año pasado al Barça y al Madrid en Balaídos, aunque al final perdiese ambos partidos. Y está claro que el proyecto se consolida.

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Su buen presidente, Carlos Mouriño (con ‘ñ’, no despistarse), es un vigués que pisó fuerte en México y que decidió, colmadas otras aspiraciones, hacer del Celta algo sólido. Su objetivo, dijo un día, no es ganar esto o lo otro, ir a Europa o dejar de ir, sino hacer del club algo respetable, organizado, con patrimonio y funcionamiento. “Lo demás llega o no llega”. Bueno, pues llegue o llegue, está en camino. El equipo está en manos de Berizzo, un entrenador discreto en sus maneras pero audaz en su fútbol. Bastó con ver a ese Celta de anteanoche atacando al Barça aun con el 1-0, el 2-0, el 3-0 y el 4-1.

Se juega bien al fútbol en España. Sólo el Madrid y el Barça pueden tener a Cristiano y a Messi, y demás. Pero en general se juega bien al fútbol. Desde que se empalmaron las cinco ligas de la Quinta del Buitre y las cuatro del ‘Dream Team’, mucho cambió en el gusto del aficionado español. El entrenador rústico, el del cerrojo, el gorrazo y el ‘ganar por lo civil o por lo criminal’ ha ido perdiendo sitio. Quedan rescoldos, sí, pero ahora se pide otra cosa, se ve otra cosa. En esa línea está este Celta de Mouriño, Berizzo y Nolito que se propone como la nueva aldea gala. Que la suerte le sea propicia.

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