Miedo a la ‘vendetta perfetta’ de Luis Enrique

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El Roma este año piensa en grande: tras dos segundos puestos en la Serie A, el equipo de García quiere dar el gran salto y empezar tanto a ganar títulos como a consolidarse en Europa. El mercado, financiado por los traspasos millonarios de Romagnoli, Bertolacci, Destro y Yanga-Mbiwa (Sabatini es cada vez más el maestro de las ventas), regaló al entrenador francés nuevas soluciones en su delantera, cuya falta de puntería ha sido en los últimos años el talón de Aquiles del equipo. Dzeko, Salah y el español Iago Falque (autor de un arranque fantástico en la Serie A) refuerzan un sector del campo que ya no podía contar solo con el eterno talento de Totti y la rapidez de Gervinho. Unos fichajes que devolvieron ilusión a todo el ambiente giallorosso, que ahora está que arde gracias al positivo comienzo liguero: tras el empate ante el Verona en el estreno, llegaron dos victorias ante Juventus y Frosinone: el choque con los bianconeri, destrozados en el Olímpico más allá del 2-1 final, dio mucha confianza sobre la fuerza que podrá tener el equipo.
Esta noche, sin embargo, la prioridad ante el vigente campeón será evitar el trauma vivido hace un año: el 1-7 sufrido ante el Bayern Múnich, de hecho, perjudicó la campaña europea y causó una larga crisis de identidad. El Barça da miedo tanto como la sed de venganza de Luis Enrique. En su periplo italiano el asturiano nunca convenció, ganándose el apodo de “demental coach”: con él, el Roma perdió el playoff de Europa League ante el Slovan Bratislava, cayó en ambos derbis con el Lazio y cerró la Serie A en el séptimo puesto. Una exhibición esta noche ante los italianos sería su ‘vendetta perfetta’ en el estadio que hace tres años le dedicó esta pancarta: “Luis lárgate de Roma, que hay sitio en Barcelona”. Ironías del destino...



