El despecho de los padres de Iker

Elías Israel
Redacción de AS
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Una cosa son los fondos y otras las formas. Florentino Pérez era el primer interesado en que Iker Casillas saliese del Real Madrid. Nunca fue de los suyos. El presidente siempre fue hombre frío, calculador y paciente para esperar su momento. Lo encontró. Lo único auténtico en la burda manera de despedir a una leyenda por parte del Real Madrid han sido las lágrimas de Iker. Las palabras en el comunicado oficial del club no han sido acordes a los hechos en los últimos dos años. Iker se ha sentido solo y así decidió comparecer en la sala de prensa. Ya se lo dijo a Iñaki Gabilondo cuando le preguntó si se sintió maltratado por el presidente. Iker contestó “aislado”. Así, como le vimos ayer, bañado en lágrimas.

Las tremendas declaraciones en carne viva a Crónica de sus padres, desde el siempre negativo despecho, inoportunas, no ayudan, ni creo que tengan mucho que ver con el pensamiento de Iker, pero invitan a pensar sobre lo que no se ve del fútbol, sobre la incidencia de los padres en los hijos y sobre el delicado tránsito de tener lo justo a tenerlo todo. Igual que Iker se equivocó callando cuando le acusaron de desleal, las palabras de sus padres hacen menos llevadera la dura despedida.

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