Penaltis, balances, Cristiano y Messi
Me comenta un amigo que Parejo falló un penalti en el Camp Nou que podría haber cambiado el Barça-Valencia (el Barça hizo el 0-2 en el descuento, con el Valencia desesperadamente volcado al ataque) y que Alves paró el del Bernabéu a Cristiano. “En esos dos penaltis ha podido estar la Liga”, concluía. En parte es así. El fútbol es un juego de instantes en el que momentos precisos cambian el curso de los acontecimientos. Pero la Liga se puede mirar también desde otros ángulos, teniendo en cuenta factores menos azarosos y de efectos más duraderos. Como el equilibro o las individualidades.
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Voy con el equilibrio. Barça y Madrid han marcado ambos 107 goles, pero el Barça ha encajado 19 y el Madrid 34. No quiero con eso echar sal en la herida de Casillas, porque no ha sido cosa específica suya, aunque es cierto que ya no salva partidos como tiempo atrás. Más bien ha tenido que ver con el juego colectivo, con la tendencia de los de arriba a desentenderse de lo de atrás (exceptuemos a Chicharito, que dio una lección). El Barça, con Messi retrasado, ocupa más el medio campo, se agrupa mejor. Y Bravo está haciendo una Liga excelente: 21 partidos, entre ellos los siete últimos, sin encajar gol.
Y luego están las figuras, sobre todo ellas. Hablo de sus estados de forma. Antes del corte de Navidades, el Madrid tenía 39 puntos, el Barça 35. Cristiano estaba desatado, con 25 goles, por 13 de Messi. Desde que empezó el 2015, Cristiano bajó y Messi se recuperó definitivamente de su extraño y largo bache. Cristiano ha marcado desde enero (hablo siempre de la Liga) 17 goles, mientras Messi ha hecho 27. El efecto en la tabla ha sido consecuente con eso: del 39-35 a favor del Madrid se ha pasado a 90-86 a favor del Barça. Un vuelco de ocho puntos en cinco meses y pico. No, no son sólo los dos penaltis.




