La Constitución llevó menos tiempo...
Este viejo país tardó menos en dotarse de una Constitución de lo que ha tardado en sacar un decreto ley sobre el reparto de los derechos televisivos del fútbol. La Constitución llevó dieciséis meses, contados desde la primera reunión entre aquellos siete buenos señores (y lo de buenos debería escribirlo con mayúsculas) y la remisión a las Cortes de un texto que ha servido para al menos cuarenta años. Un texto que encajó a los hijos de los vencedores y los vencidos de una Guerra Civil, que armonizó a tardofranquistas, comunistas, republicanos, juancarlistas, nacionalistas vascos o catalanes y demás...
Noticias relacionadas
Este Real Decreto para el reparto de los derechos televisivos ha llevado mucho más tiempo, una legislatura, en números redondos. Ha sido preciso desactivar primero un espeso entramado de intereses, cuyo nudo gordiano se localizó durante tiempo en el palco del Madrid (tan transitado por ministros, ex ministros, ministrables y gurtellpúnicos), luego pisar sobre las cautelas ‘ultraliberales’ del gran vate económico de este Gobierno y finalmente graduar la influencia internacional de los caprichos de Villar, que no es tanta. Al final se ha conseguido: venta conjunta y un reparto más equitativo.
Bienvenido sea. Este Real Decreto incluye una derrama solidaria del fútbol hacia el resto de deportes, cosa que en cierto modo viene a compensar el dinero que el Estado ha restado al mundo de las restantes federaciones deportivas. También envía dinero hacia el fútbol femenino y la Segunda B masculina. Y modera el desequilibrio favorable al Madrid y al Barça, cuyos ingresos por televisión les han permitido derroches vergonzantes, en una proporción más razonable entre lo que ellos dos cobran y los que menos. Habrá quejas, pero me parece que lo que viene es mejor que lo que había hasta ahora.




