Duro, sólo cuando hace falta

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Poco a poco, con la ayuda del tiempo y de los acontecimientos, la gente descubre quién es realmente Ancelotti. Se le ha presentado muchas veces como un hombre que sólo sabía utilizar la tranquilidad, la confianza, la mano izquierda para dirigir su equipo. Sin embargo, en apenas unos días, Carletto ha mostrado que también podía sacar la mano derecha, enfadarse y meterle un palito a un jugador. Y lo ha hecho porque consideraba que era necesario.
El miércoles, después de la complicada victoria en Vallecas, el técnico italiano no dudó en reprochar al árbitro no haber pitado el penalti y haberle sacado una tarjeta a Cristiano. Y después asumió públicamente esos reproches. Ayer le lanzó un mensaje contundente a Jesé explicando que los intereses del equipo eran siempre prioritarios sobre los intereses personales y que cualquier miembro de la plantilla debía aceptar jugar aunque fuera simplemente un minuto. Porque él como entrenador lo consideraba necesario. Este aspecto de Carlo se ve sólo en ocasiones muy concretas. Y es justamente esa rareza lo que le da más fuerza.



