La sirena sí que era de fiar

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No sé qué significa; que yo esté tan triste…”. Así empieza Die Lorerei, uno de los poemas más bonitos y más conocidos de la lengua alemana. Su autor, Einrich Heine, describe con sus versos la leyenda de las sirenas, que con su canto enloquecen a los marineros, les hacen perder el rumbo para que, al final, se estrellen contra las rocas. El pasado verano, el también alemán Toni Kroos escuchó los cantos de sirenas de otro club con todo el riesgo que suponía salir de una institución como el Bayern Múnich, salir de su país, salir de su cultura futbolística. Pero a veces las sirenas son de fiar y sólo pretenden el bien. Y el jugador se dio cuenta de ello nada más aterrizar en Madrid. Porque, en este caso, los cantos de sirena (con acento italiano) venían de un hombre que no miente, no engaña, ni promete nada sin cumplir.
En una entrevista que ha concedido a medios de la UEFA, Kroos desvela que Ancelotti fue una de las principales razones de su decisión de venir a Madrid. Que las palabras del entrenador le convencieron. Sé que el poder de atracción del club blanco es enorme, pero también hace falta que el jugador que se pretende tenga el convencimiento de que su destino no son las rocas (el banquillo) y que, de verdad, existe un proyecto sólido para él. Hemos visto tantos fichajes que acabaron siendo un fracaso que tenemos que valorar en su justa medida el éxito de la llegada de Kroos al Madrid. Y, una vez más, el papel fundamental que tuvo Carletto.



