Real Madrid 4 - Real Sociedad 1 | La contracrónica

De dibujos animados

El abrazo sincero entre Ancelotti y Benzema representa el estético perfil del gran líder de la Liga. Karim lleva un mes de dulce mientras esperamos el regreso de Cristiano. Pero antes, toca ganar el miércoles al Sevilla y escaparse en la tabla...

Benzema abraza a Carlo Ancelotti al ser sustituido.
Felipe Sevillano
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Sin fronteras. El madridismo crece y crece por los cinco continentes. Antes del partido me pasé por el California y me vine arriba. Primero me encontré con Anas Sordo y los 72 miembros de la peña Remate de Tetuán (Marruecos), desplazados a la capital para ver la goleada a la Real. A cinco metros de ellos estaban los amigos de la peña de Qatar, acompañados por los vikingos de la peña Los Merengues Kuwaitíes y la peña Brasileira Unidos por el Real Madrid de Sao Paulo. Todos ellos me avisaron: “Tomás, hoy no está nuestro gran Cristiano, pero tenemos a Benzema que se sale...”. Profetas del talento. Hubo que esperar al minuto 76. Recibió un balón interior del mago Isco y, pese a estar escorado, Karim dibujó una rosca a la escuadra que quedará en la memoria. Ya ha superado los 127 goles de Hierro (lleva 128). Y el chaval no se da importancia. Ha cubierto el mes de enero como El Cristiano de guardia. Todos esos peñistas que se han gastado sus dólares o sus dirhams en viajar a Madrid para ir al Bernabéu vieron recompensado su esfuerzo con semejante maravilla futbolística. Arte on fire. Allez Karim!

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Cara y cruz. La cara la ofrece Sergio Ramos. Una vez más. La cruz fue para Bale, reincidente en su fútbol ególatra. El de Camas es como el botillo en cuyo festival gastronómico estuve el viernes en Fabero (El Bierzo). Fortísimo pero irrechazable. Ramos rompió la pelota para colocar el 2-1 y disipar las dudas antes del descanso. El espíritu de combate de Sergio permite a este equipo sobreponerse a cualquier ausencia, aunque sea la del mejor jugador del mundo (¡Cristiano, en una semana nos vemos en el Calderón!). La luz se apagó con Bale. De tanto hablar que a veces es chupón, el galés parece empeñado en alimentar esa fama en vez de desterrarla. Cuando le arrebató a James lo que era gol sí o sí del colombiano, para luego encima pifiarla, fue inevitable que una buena parte de la afición se irritara. Debe aprender de Isco. Un regalo para los ojos. Un poco de Isco es mucho. Lo mejor del malagueño es que jamás tiene una mala idea. Todo lo que hace en el campo el Houdini del Madrid, resulta interesante. Es el auténtico imán emocional de este equipo. El Bernabéu le tiene acogido como su hijo predilecto. Comparen los 30 millones pagados por él con los 39 abonados por Illarramendi...

¡Líderes! El 4-1 lo disfrutaron las peñas vascas que viajaron a la capital: Drakkars Blancas de Ermua, Vikingos de Bilbao, Errenteria, Dragón Blanco de Mondragón y La Bella Easo. Y no me olvido del grupo Garibaldi de Ponferrada, de la peña ‘Fin de Ciclo Frédéric Hermel’ de Ceutí (Murcia), y mis amigos Manolo Ortiz, Jesús Caño, Diego García y doña Clarisa Moreno, gran madridista. Y va este 4-1 por Juanjo Galcerá y Leandro Martín, de la peña Moncada-Albalat, que se nos fueron esta semana. Del Madrid al cielo...

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