Luis Enrique da consuelo al Madrid
El partido de Valencia confirmó las expectativas. Desde la víspera se presentía que algo extraordinario podría ocurrir, porque en la ciudad se había levantado una ola de entusiasmo que así lo anunciaba. Y a la hora de la verdad, ocurrió: perdió el Madrid, entregando su récord en Mestalla. Perdió en un partido de ley, en el que el Valencia confirmó todas las buenas impresiones que ha ido reuniendo durante la temporada. Jugó muy bien, remontó un gol de penalti que me dejó dudas, superó la mala tentación de abandonarse al victimismo y al desquite y ganó a un Madrid que no se rindió.
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Nuno es un hallazgo. Le cambió el libreto a Ancelotti con su planteamiento y atacó las partes débiles del Madrid, su falta de fogosidad en el medio campo y los problemas de repliegue por las bandas, en especial la izquierda. Salvo la fase del primer tiempo en que se ofuscó por el penalti y se dedicó a pegar (sin más fruto que cargarse de tarjetas) el Valencia dejó aroma de gran equipo. Al final, el apretón del Madrid, cuya casta es ejemplar, le obligó a replegarse, pero lo hizo con orden y sacrificio. Y tuvo el premio grande, una victoria sobre ese Madrid que venía arrollando tras superar sus dudas iniciales.
El Madrid no es el mismo desde que no está Modric. Su medio campo ya no manda tanto. No es grave perder un partido de cada veintitrés, como dijo Valdano en Carrusel, pero no deja de planear una sombra inquietante: Ancelotti juega siempre con los mismos y ahora la cuesta de la temporada se empina. Por ahí asoma ya el Atlético, en un estado de euforia similar o mayor que el que en Valencia se vive. Lo de la presentación del Niño Torres fue memorable. Por suerte para el Madrid, el Barcelona dio un sainete anoche en Anoeta, donde Luis Enrique se pegó un tiro en el pie del que le va a costar mucho recuperarse.




