Florentino, Ancelotti y el palco galáctico
“Si están contentos conmigo, yo quiero seguir”, dijo ayer Ancelotti cuando se le preguntó por la renovación, tema que planteó ayer este periódico. Ancelotti tiene lo que queda de este curso y otro, no hay prisa. Pero ha sido tal la distensión que ha traído, se ha alejado tanto de las crispaciones que heredó y ha manejado tan bien la pulsión compradora de su presidente, que no cabe imaginar mejor entrenador para este difícil club. Tan grande como fue el error de prescindir de Del Bosque ha sido su acierto al acudir a este hombre bienhumorado, para el que todas las tormentas lo son en un vaso de agua.
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El Madrid de estos días es ejemplar sobre el campo. Ahora falta que lo sea también en el terreno institucional. Carlos Mendoza, presidente de la Asociación para los Valores del Madridismo (nacida al calor del propio club pero que se tomó a sí misma más en serio de lo que el oficialismo hubiera esperado), se quejaba de que Luis Blasco, uno de los aprovechateguis de ‘tarjeta black’, siga de directivo. Florentino ya quitó, al menos de la web y tras denuncia en AS, a dos de fontanerillos propios que estaban en el mismo caso. Pero en la directiva del Madrid sigue Luis Blasco... ¡cuando hasta el PP ha sacado a Rato!
El Madrid es de los socios, pero el palco es de Florentino. Digo yo que entre los socios del Madrid habrá preferentistas (y quienes se hayan dado de baja por esa quiebra) y no les hará gracia que un señor que ha cobrado un sueldo descomunal por coadyuvar a una ruina de 22.000 millones sufragada por todos (salimos a 500 euros por español) y de paso le haya dado fiesta a la tarjeta, siga ahí. Pero el palco es territorio libre del temor de Dios y de los hombres. Puro retrato del poder que ha traído la crisis y no la padece. No me extraña saber que el Pequeño Nicolás también ha triscado en ese prado.




