Holanda enseñó a España a caer

Holanda enseñó a España a caer

En el boxeo, deporte que vamos olvidando, hay un viejo dicho: “Ese ha aprendido a caer”. Se aplica al boxeador que tras una carrera triunfal, más o menos larga, se encuentra con una derrota inesperada y eso le cambia. No a todos les pasa, pero sí a bastantes. Pierden la confianza, dudan de su esgrima, de su pegada, del momento en que atacar, de cuándo refugiarse en las cuerdas. Dudan de sí mismos. Los golpes que reciben les duelen más, se van al suelo por lo mismo que antes encajaban bien. Fue el caso de Primo Carnera, por ejemplo. O Floyd Patterson. O entre nosotros, Urtain. Por citar sólo algunos.

Lo traigo porque me temo que viene al pelo de lo que le ha ocurrido a la Selección. Muchos dicen que fue con el segundo gol de Holanda, que abrió el camino de la desdicha. De inmediato sobrevino el gol de la falta a Casillas, luego el regalo de este... Ya todo fue de mal en peor y ante Chile lo que vimos fue un espectro de lo que había sido España hasta hace bien poco. Agotadas las fuerzas, con la suerte de espaldas, el equipo perdió el aura y se vino abajo. Había aprendido a caer. El primero de todos, Casillas, el capitán, que de repente se nos ha hecho vulnerable. Se le ve desconcertado, abatido, indefenso.

Todo esto terminará hoy y me temo que no termine bien. Estos días se han hecho largos, sólo han servido para que anidasen discordias. Australia está también eliminada, pero sus dos derrotas tuvieron una dignidad de la que las nuestras carecieron. Y esperan este partido con ilusión, porque ganar a España les permitiría regresar con orgullo. Yo deseo que esto acabe cuanto antes y cruzo los dedos para que el equipo, al que me figuro renovado en lo más posible para espantar fantasmas, recomponga la figura. Pero me temo mucho que esta tercera y última cita sea la más difícil de todas.