Orden y gloria, desventura y duelo de España

Juan Cruz
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Varita. España tenía una varita mágica; durante mucho tiempo funcionó como un reloj esa magia, que nació en Luis Aragonés y se depositó, como una paloma pacífica, sobre la cabeza de Vicente del Bosque; los éxitos logrados ya son materia de memoria y estantería. Eso es lo que ha llevado a los medios (muy destacadamente el director de este diario) a pedir respeto por La Roja, pues hasta ahora sólo ha dado de sí esta Selección buen recuerdo. La afición se hace con los recuerdos, y no sólo con los buenos recuerdos. En este proceso ha habido de todo, pero sólo recordamos lo bueno. Ya tenemos materia para ser aficionados también en función de lo malo.

Felipe. Y es este el momento clave de la afición, cuando el equipo ha perdido y no tiene cómo resarcirse en el último partido inútil, ante un equipo que proviene exactamente de las antípodas. El pundonor reclama respeto también por La Roja ante ese partido, que es el respeto, por cierto, que La Roja ha de tener por sí misma. Decía Felipe González, el expresidente del Gobierno, que es ahora cuando hay que hablar con solemnidad de nuestra afición por la Selección. Tiene razón, pero esa afición debe venir de los propios jugadores.

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Desazón. La desazón es evidente, y las razones para sentirla están a flor de piel. Empezó, recuérdenlo, en mitad del partido contra Holanda, cuando los futbolistas españoles se fueron al vestuario como si los hubiera inundado una marea negra. Esa desazón ha durado hasta ahora. Ayer escribía Menotti aquí algo que decía su paisano Jorge Luis Borges: la literatura es orden y aventura. “El fútbol es lo mismo”, añadió el gran entrenador argentino. Pues si es orden y aventura, también es desorden y desventura; la Selección ha de cuidarse del desorden, y ha de jugar, otra vez, como si no le hubiera pasado nada, y ha de curarse de la desventura, que no puede durar más allá del tiempo del duelo profesional.

Profesionalidad. Y me parece, con todo el respeto, que en algunos casos ha habido ciertas mellas de la profesionalidad. No es correcto que algunos jugadores hayan dirimido su futuro en sus clubes, o en clubes ajenos, mientras se concentraban para jugar con La Roja. Ha habido jugadores que han anunciado sus fichajes o los fichajes de otros. A uno de ellos le dijo con razón Del Bosque: “Vais a matar a disgustos a vuestro presidente”. Él no es capaz de decir que a él también podían matarlo a disgustos, pero me parece que sí lo han lesionado.

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