CARTAS A CHARLES MILLER

La protesta al revés

Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Apreciado Charles Miller. Sepa usted que hoy he estado en Maracaná. Llegaba algo extrañado ante lo que los medios internacionales explicaban sobre el Mundial que se inaugurará esta semana en su país. Se habla, como bien sabrá, de desencanto, de protestas contra la celebración de la Copa y de amenazas de huelga.

Por ese motivo, cuando me enteré que sobre las doce del mediodía de ayer habían cerrado la carpa donde tenían que acreditarse los medios a causa de una algarada en frente mismo de Maracaná me dije: “Tate, otra protesta contra el Mundial”. Y hacia allí me fui.

Mi sorpresa fue que los allí congregados no protestaban contra la Copa ni su organización. Lo que hacían era protestar al revés. Querían entradas. Eran casi un centenar y todos aseguraban haber trabajado “de sol a sol por menos de un vaso de agua” en la remodelación del estadio. Se ve que la organización, a cambio de su trabajo y del vaso de agua, les prometió una entrada para la inauguración que debían recoger hoy. Y hoy, como puede imaginarse, no había entradas a repartir, por lo que se montó el lío para felicidad de las decenas de televisiones que estaban a la espera de una protesta que poner en su informativo. Hasta yo hice un vídeo.

El problema fue que ante la protesta, clausuraron el centro de acreditaciones y durante un buen rato ni periodistas, ni enfermeros, ni cocacoleros ni motoristas (aquí todos se acreditan a la vez y en el mismo sitio) pudieron acceder al centro por temor a que los indignados tomaran al asalto Maracaná.

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Finalmente, los guardias de seguridad dejaron a un lado el walkie y se empezaron a comunicar con silbidos, señal de que todo empezaba a funcionar. En un momento, un empleado del estadio recogió a los periodistas cual corderillos y los cambió de puerta para que pudieran entrar sin que los obreros se enterasen. Como ve, señor Miller, todo sigue más o menos igual que cuando lo dejó.

*Charles Miller desembarcó 1894 en el puerto de Santos con dos balones de reglamento. Se le considera el introductor del fútbol en Brasil.

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