España nos dejó buenas sensaciones
España va con ganas, esa es la conclusión. El partido de Sevilla ante Bolivia, que parecía como metido de clavo en una semana rara, con la lista a medio construir aún, resultó. Buenas aportaciones de Azpilicueta e Iturraspe, firmeza presionante, brío, intensidad. El temor a que las piernas pesaran mucho después de la temporada se evaporó ayer. Faltan los más castigados, los del Madrid y el Atlético, es cierto. Pero la sensación que dejó el partido de ayer es que la ilusión del Mundial renueva las cabezas, que es donde más se carga el cansancio. Al equipo se le vio suelto, con ganas y constancia. Hasta el final.
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Y lo mejor fue precisamente el final, entendido como tal la última media hora. Entonces se juntaron Silva e Iniesta por la izquierda, con Pedro (hasta que salió Deulofeu) por la derecha y Cesc de nueve escaqueado llegando desde atrás. Entonces se vio lo mejor: la presión plena, el toque rápido, el balón colocado por un hueco imposible, la llegada, el portero rival por los suelos, apurado en cada jugada. Es verdad que llegaron pocos goles, sólo dos, y uno de penalti. El otro, el de Iniesta, fue una belleza. Pudo haber más, debió haber más. Quiñónez, el palo y algunas que se escaparon por los pelos lo impidieron.
La primera parte, aun sin llegar a la pulcritud de la segunda, también fue buena, aunque se echara en falta algo más de ritmo en Xavi. Torres, bien en sus movimientos. Le amenazan Diego Costa (al que anoche los médicos le dieron por recuperado) y el dibujo sin nueve puro, pero lo importante es que se le ve bien. Como se vio bien a Piqué y Busquets, que han arrastrado dolencias. No fue un partido para la historia, pero sí para dejar buenas sensaciones con vistas al campeonato. Hay ganas, hay jugadores. También lista y permiso para creer.




