No hay árbol que se le resista...

Noticias relacionadas
Me cuenta un amigo alemán, que estudia Geopolítica en Múnich, que la gente del Bayern está preocupada desde que vio por televisión los dos chicharrazos de Cristiano a Osasuna. Los bávaros estaban tan felices con la versión minimizada que ofreció el portugués en la ida, donde las lesiones le hicieron jugar en el Bernabéu con el freno de mano echado. Pero el Cristiano desatado que ejecutó a Andrés Fernández es la Bestia Blanca que lidera la Bota de Oro y que ganó con justicia el Balón de Oro. Además, que nadie olvide que el portugués es torazo en rodeo ajeno...
Basta con ver sus números. De los 248 goles que ha metido de blanco, 135 han sido al calor del Bernabéu... ¡y 113 fuera de casa! El 7 fue el que derrumbó la leyenda de la maldición alemana (nada urbana, por desgracia para los vikingos) con dos golazos al Schalke en Gelsenkirchen. Ya apagó este año el presunto infierno de Estambul, endosándole al Galatasaray un hat-trick. Por eso me gustó que Rummenigge intentase burrear con lo de los árboles ardiendo. A Cristiano no le vas a amedrentar con esas pijadas dialécticas. Cuanto más caña ambiental percibe, mayor es su grado de compromiso y de dar la cara. Cristiano tiene una meta: Road to Lisboa.



